Domingos 10AM y 12PM

Después de regalar 30 pascuas y 100 almuerzos, sometimos una oferta ante el Dios Todopoderoso.

Querida familia de Mar Azul:

No deja de asombrarme que cada ciclo de Punto de Partida, en cada uno de nuestros campus, esté lleno de personas que están comenzando su relación personal con Jesús. ¡Qué regalo!
No quiero que nos acostumbremos a algo tan hermoso: poder acompañar a tantas personas mientras conocen a Jesús y comienzan a caminar con él.

En el último mensaje recordamos las palabras de Jesús:

«Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas noticias a toda criatura».
Marcos 16:15, NVI.

Este pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de vivir esas palabras en las calles de nuestra comunidad en Metro.
Más de 65 personas salimos como parte de Amo mi Comunidad del campus Metro, una iniciativa que comienza una nueva etapa bajo el liderazgo de Daisy y Fabián, en lo que ellos mismos han denominado «la factoría del amor».

Los jóvenes de La Janga, que durante ese fin de semana estuvieron de retiro y en ayuno, se unieron a adultos y colaboradores para recorrer las tres calles que rodean nuestra comunidad.

Así compartimos 100 almuerzos, muchas oraciones y 30 pascuas, mientras conocíamos a nuestros vecinos, escuchábamos sus historias y orábamos por sus necesidades.
Ese día renombramos las 3 calles que rodean el campus:

Calle Fe, Calle Amor y Calle Esperanza.

En cada casa donde alguien salía a recibirnos, era un joven quien ofrecía hacer una oración. Juntos ofrecíamos también un almuerzo caliente. Y si la persona no deseaba ni el almuerzo ni la oración, le ofrecíamos una planta de pascua. Las plantas habían llegado esa misma mañana y se convirtieron en un símbolo, en un recordatorio para las familias que las recibieron de que aquí hay una iglesia que ama a su comunidad.

Y apenas comenzamos a caminar, encontramos que Dios ya estaba obrando. En algunas casas nos pidieron que entráramos para orar. Nos abrieron sus puertas y nos permitieron acompañarlos en situaciones que, antes de salir, nosotros ni siquiera conocíamos.

Una de esas visitas continúa dando fruto. Hoy estamos llevando alimentos a una de las familias que conocimos, y lo haremos durante una semana para acompañarla en el proceso difícil que está atravesando. La oración que hicimos dentro de aquella casa también nos está moviendo a seguir presentes.

Los testimonios son muchos, y durante las próximas semanas se los iremos compartiendo.

Pero hubo otra oración en ese recorrido de la que quiero hablarles hoy…

Justo en la calle de nuestra entrada nos detuvimos frente a una casa y oramos por ella, la pusimos en las manos del Señor.
Es una propiedad con ocho apartamentos justo en la entrada. Allí oramos por la posibilidad de adquirirla. Incluso en el Campus Metro este pasado domingo comenzamos una iniciativa llamada Isaías 54:2.

La visión es convertir esa propiedad en las oficinas centrales de Mar Azul y en una base misionera que nos permita sostener y desarrollar la expansión a la que Dios nos está llamando durante el próximo año. Anhelamos recibir allí a misioneros de diferentes partes del mundo, a líderes de otras iglesias con las que estaremos colaborando y a internos que vendrán de distintos lugares para capacitarse y para vivir la experiencia ministerial que proveerá Navegantes.

En la próxima carta les explicaré con más detalle esta iniciativa. Hoy solo quiero pedirles algo: ¡oren con nosotros! Oren porque hemos sometido una oferta ante el banco y hasta el momento NO SE HAN ABIERTO LAS PUERTAS. Lo bueno es que nuestra oferta no está solo ante el banco, sino ante el Dios Todopoderoso. Hemos puesto delante de él nuestro anhelo y nuestra disposición a seguir su dirección. Sabemos que, si es su voluntad, él proveerá los recursos y si no es su voluntad nos dirigirá hacia algo mejor.

Una "Foto Loca"

Término compartiéndoles una “foto loca” de algunos de nuestros jóvenes en Metro.
La verdad es que no estan locos, ¡estan vivos! Entre muecas y sonrisas, yo puedo ver pastores, plantadores, misioneros, maestros de la palabra, líderes de mesa, líderes de soga y muchos discípulos. Estos jóvenes estuvieron en ayuno, en oración, apartados para el Señor, estos son jóvenes santos, dedicando sus vidas a Dios y poniendo su fe en acción.

Al verlos, agradezco a Dios por el regalo que ha depositado en la juventud de todos nuestros campus. El futuro de los enviados, de los que dicen “Enviame a mi” recae en los Jóvenes de nuestra iglesia..

En amor
Pastor John

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