Domingos 10AM y 12PM

Nos faltan 30… y nos fuimos hasta la selva

Mar Azul,

Esta semana, mientras me sentaba a escribirles, me encontré pensando mucho en La soga de 100. Ya tengo la escalera de casa llena de las sogas de las 74 personas que ya se han amarrado.
Como muchos saben, hace algunas semanas comenzamos a hablar de reunir a 100 personas que corrieran junto nosotros en el 5K de Amazing Steps que es una de las paradas el 5K  Challenge que creamos para ayudar a otras iglesias a llevar junto a ellos sus cargas.

Y mientras escribo esta me llego una buena noticia: las inscripciones para el 5K se acabaron.

Nos fuimos lleno total con 500 corredores.

Pero la Soga de 100 todavía no está completa.

Somos 74.

Nos faltan 26.

Y acabamos de descubrir algo que nos abre una última oportunidad: aunque las inscripciones regulares se acabaron, todavía es posible registrarse para correr en la Soga de 100.

Eso sí, quiero ser muy claro con lo que significa. Las medallas, las camisas y los números ya se acabaron. Si te registras a partir de este momento, no recibirás camisa, medalla ni número. Te estarás registrando por una sola razón: para amarrarte con nosotros y ayudarnos a llegar juntos.

Así que esta semana quiero pedirles dos cosas.

Primero, oren.

Oremos para que, si el Señor desea regalarnos esta imagen de 100 personas llegando juntas, aparezcan esas 26 personas que todavía faltan.

Y segundo,

Si todavía no te has registrado, esta es tu oportunidad de unirte a la soga. Quizás pensabas que ya era demasiado tarde. Quizás no ibas a correr este 5K. Quizás no tendrás camisa, medalla ni número.

Pero todavía puedes ser parte de la historia.
Todavía puedes ser uno de los 100.
Y si llegamos a 100, vamos a celebrarlo muchísimo. Pero si no llegamos, también. Porque como dijo Pablo:

“He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre.”

Y si esta vez no son 100, quizás en algún otro momento el Señor nos vuelva a dar la oportunidad de intentarlo.

Lo importante es que seguimos aprendiendo a llegar juntos.

Y hablando de cosas que hacemos juntos...

Esta semana también quiero llevarlos mucho más lejos que la carrera.

Quiero llevarlos hasta la selva amazónica.

La semana pasada, un equipo de Iglesia Ciudad estuvo allí de misiones obedeciendo el llamado de Jesús en Mateo:

Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones…
Mateo 28:19–20

Le pedí al pastor Walter que nos enviara unas breves palabras contándonos lo que vivieron. Y quiero que lo escuchen en sus propias palabras:
Esta semana nos internamos 9 días en la selva ecuatoriana, para compartir las buenas nuevas del evangelio a comunidades no alcanzadas y también para entrenar a líderes y futuros plantadores de iglesias en la selva amazónica. Pero ninguno de los miembros de este equipo cree que haya hecho algo heroico o extraordinario, sino que, como dice Lucas 17:10, solo hicimos lo que se nos pidió hacer, para que, como Pablo propone en Romanos 16:26, “llevemos a todas las naciones a la obediencia de la fe
El equipo caminó incansablemente por la húmeda y calurosa selva amazónica, comió todo tipo de animales autóctonos, desde monos , hasta roedores gigantes; Navegó a través de muchos kilómetros de ríos y voló en pequeñas avionetas que aterrizaban en pistas de tierra improvisadas, gracias a la ayuda de unos pilotos surgidos del ministerio de Nate Saint, quien tristemente fue asesinado por una de las mismas tribus que trataban de evangelizar, junto a otros 4 misioneros, en 1956.
Una tribu africana solía decir: “Si quieres ir rápido, ve solo, si quieres ir lejos ve acompañado” gracias a la gran colaboración  y a la ayuda de Mar Azul , pudimos llegar a las comunidades indígenas en  Yampuna y Muitsentza, y servir a los Shuar y Achuar. También pudimos entrenar a líderes y futuros plantadores en los pueblos de Puyo y Shell. Queremos agradecer a todos los que invirtieron en esta iniciativa, que nos permitió llevar el evangelio de Jesús hasta lo más profundo de la selva ecuatoriana.
Pastor Walter y el equipo de Iglesia ciudad
Cuando escucho  historias como esta recuerdo que Mar Azul nunca fue llamada a vivir mirando solamente hacia adentro. Dios nos ha permitido amar nuestra isla, servir nuestra ciudad, cuidar nuestra gente y construir comunidad aquí. Pero al mismo tiempo continúa levantando nuestra mirada y recordándonos:

Que hay un mundo allá afuera lleno de personas que Él ama profundamente y que todavía no lo conocen.

Con amor,
Pastor John

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